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domingo, 13 de noviembre de 2011

Joe el Bárbaro, de Grant Morrison y Sean Murphy

Grant Morrison, autor de All Star Superman, Batman R.I.P., Animal Man o Batman: Arkham Asylum, entre muchas otras obras, nos ofrece una idea original en una entrega única, con dibujo de Sean Murphy. En esta historia el protagonista es Joe, un chico solitario, deprimido y aislado del mundo que crea a su alrededor una fantasía épica con tal de escapar de la rutina diaria. Una alegoría sobre la juventud y la desconexión del mundo actual.
Joe es un joven diabético e inadaptado. Su padre murió en la guerra y su madre está a punto de perder la casa en la que viven. No es el típico protagonista de un cuento, pero la propuesta de Morrison es llevarnos junto a Joe a un mundo de fantasía como en los cuentos fantásticos de la vieja escuela. Tiene un poco de Peter Pan, un poco de Alicia en el País de la Maravillas, pero todo con un toque Morrison que va a encantar a los lectores de Joe El Bárbaro (editado por Planeta DeAgostini). Joe no cae por ninguna madriguera de conejo. La llegada de Joe al mundo fantástico que enmarca esta historia se debe a un ataque de hipoglucemia. Ni Joe ni el lector tendrán nunca claro si su aventura es llegar a la cocina en busca de un refresco que mitigue los síntomas o liderar a un ejército contra un gran mal invencible.

Joe y sus lectores se moverán entre realidades en una ventura llena de referencias a distintas historias clásicas y a iconos pop (como la gran colección de juguetes y figuras de acción de Joe: G.I.JOEs, Transformers…). El buen hacer de Morrison para dar una vuelta de tuerca a cánones establecidos llena esta historia de detalles originales, pero sin abandonar nunca la estructura de este tipo de cuentos.
El trabajo artístico corresponde a Sean Murphy, un dibujante en estado de gracia a la hora de realizar esta historia. Su trabajo nos deja escenas impresionantes y épicas, así como momentos tristes y melancólicos. Su estilo rápido pero detallado se ajusta de maravilla al tono oscuro de esta fantasía de Morrison.
Joe el Bárbaro no es la historia más pretenciosa de Morrison, simplemente es una historia entretenida muy bien llevada. A los lectores que se acerquen buscando el Morrison más loco, tal vez les sepa a poco, aunque encontrarán pequeñas píldoras de genialidad que impedirá que nos olvidemos quién está tras el guión. A los lectores que se asomen con curiosidad a esta historia, verás sus expectativas sobrepasadas, ya que en el mundo de Joe (y de Morrison) siempre hay algo más de lo que parece a primera vista. Grant Morrison es un genio del cómic actual es innegable. Ha revolucionado viñetas de ciencia ficción y superhéroes. Ahora le toca a la fantasía.

domingo, 6 de marzo de 2011

Batman #43: El Regreso de Bruce Wayne 1, de Morrison y Sprouse.


Dick Grayson y sus aliados descubrieron que el cadáver rescatado de los escombros por Superman durante la Crisis Final no era el de Bruce Wayne, sino el de un clon creado por Darkseid, como parte del plan fallido de formar un ejército de “Batmans”. Partiendo de esta sorprendente revelación, y de numerosos misterios descubiertos en las entrañas de la Mansión Wayne, el nuevo Dúo Dinámico llegó a la conclusión de que el Rayo Omega no terminó con la vida de Bruce, sino que lo impulsó a un viaje por la corriente temporal. Su primer destino: la Edad de Piedra, donde amnésico y desconcertado, tendrá que demostrar sus dotes de supervivencia.

Reseñar números de grapa, de series regulares, no es algo habitual en este blog, pero quiero hacer una excepción por este ejemplar.
 La series de DC son, en general, tan malas, que sólo el “completismo” y la nostalgia justifican su seguimiento. Una vez dicho eso, quiero destacar este número 43 del volumen 2 de la serie regular de Batman de la edición de Planeta. Y es que ha sido toda una sorpresa. Es más que difícil dignificar el arranque de una saga (heredera de otra) en la que Batman, Bruce Wayne, a quien todo el mundo creía muerto, resulta estar atrapado en la corriente temporal, terriblemente desorientado y sin recordar exactamente quién es. Cómo se ha metido Morrison en este jardín es un misterio. Tal vez en una saga de Los 4 Fantásticos, no nos parecería una trama demasiado inapropiada, pero me parece que eso es precisamente lo que significa para un personaje como Batman, quien debería estar patrullando las oscuras y peligrosas calles de su ciudad y no dando tumbos en esta trama de ciencia ficción. A partir de aquí, mi desapego por la saga es mayúsculo… Pero uno es lector de cómics de supertipos para bien y para mal, y la promesa de reencontrarme con Sprouse me convence, un mes más, de comprar el número de turno.
Y ese salto de fe se ve recompensando por un cómic estupendo. Una vez que uno acepta que Batman está metido en este berenjenal y que nada puede hacer para cambiarlo (salvo negar la realidad y releer “La Broma Asesina” engañándose a sí mismo y diciéndose que es una novedad del mes), el lector abre el cómic y se encuentra con uno de los mejores trabajos de Chris Sprose de los últimos años. Un dibujo limpio, definido, dinámicos y maravilloso que hace que la historia fluya con naturalidad. Mira, ahí está Batman pegándose con cavernícolas, pero, oye, ¿qué importa?, es tan bonito. Así que uno se mete en la historia, y la verdad, es que dentro de sus bizarras características, no está mal resuelto en absoluto.



 El trabajo de Morrison tal vez fuera la estupenda semilla para una serie de tomos ELSE WORLDS, pero en la continuidad de la serie tal vez no sea la mejor idea que ha tenido (y eso que ha tenido, entre genialidad y genialidad, algún que otro patinazo sonado). En cualquier caso soluciona la papeleta con dignidad, tal vez unas cuántas páginas hubieran venido bien para redondear el acabado de la historia, pero al fin y al cavo, se trata de que en cada número Batman visite una época histórica diferente, así que aquí vamos a toda caña.
Hay que destacar la breve aparición de los miembros de la JLA en busca de su amigo, por rescatarle, que es algo muy noble, y porque como bien explica Superman, “…si sobrevive a esto, si vuelve a conseguir lo imposible… si Batman regresa al Siglo XXI por su cuenta… Todos moriremos”. Y es que un Batman encabronado no es planto de buen gusto salvo para el lector.
Para terminar, terrible el complemento que los señores de Planeta incluyen en el ejemplar, un diccionario demonológico del universo Batman metido a capón para rellenar dos páginas, aburrido, y sin ilustración alguna. Mientras lo leía (sufría), pensaba que hubiera sido mejor meter publicidad.

domingo, 19 de diciembre de 2010

American Vampire


UN NUEVO VAMPIRO PARA UN NUEVO SIGLOAstuto y despiadado como una serpiente de cascabel, Skinner Sweet tiene fama de ser terco e intratable. Es el primer vampiro concebido en tierra americana, pero no es la habitual criatura de la noche. Es más fuerte, más fiero y el sol renueva sus energías... Sweet es el primero de una nueva raza de chupasangres: el vampiro americano.

45 años después de alzarse de su tumba, Sweet se encuentra en Los Ángeles en los años 20, donde los jóvenes y bellos se ven atraídos como polillas por las luces de Hollywood. Sin embargo, hay algo más que simples humanos acechando allí, como la joven actriz Pearl Jones está a punto de descubrir. Cuando su sueño de convertirse en una estrella de cine se transforma en una pesadilla sangrienta, Sweet le da su única oportunidad de sobrevivir, así como el poder de vengarse.

El legendario maestro del terror Stephen King se une al escritor Scott Snyder y al dibujante Rafael Albuquerque para guiarnos a través de décadas de expansión americana y evolución de los no-muertos. Este volumen recopila los cinco primeros números de la aclamada serie Vertigo, con una nueva introducción de Stephen King.


www.planetadeagostinicomics.com
 
"Pase sin temor y deje un poco de la felicidad que trae consigo."


 Yo creo que si un vampiro va a cenar a tu casa, es para merendarse a tu familia y mascota y no para alabar la decoración de tu casa y comentar lo difícil que es aparcar en tu barrio. Y Steven King debe pensar algo parecido, porque a la hora de escribir este American Vampire lo tenía claro: los vampiros que molan son los que dan miedo. American Vampire es la primera incursión del rey de las novelas de terror en el mundo de la viñeta. Es cierto que hay otros cómics basados en sus obras, pero nunca había escrito, directamente, el guión de un cómic. Así que si mezclamos los vampiros, el tío que mejor escribe cosas de miedo y cómic, sólo el sello VÉRTIGO (la parte editorial de DC COMICS dedicada a las historias para adultos) podía editar esta historia. El cómic viene firmado por Scott Snyder, creador de la historia y que invitó a Steven King a crear el prólogo. Snyder sabía que los vampiros que los vampiros que llenaban las páginas y las pantallas no eran los mismos que le daban miedo cuando era pequeño, así que decidió devolver al mito ese aura de terror salvaje que tenía originalmente. Contactó con King para aportara su pequeño grano de arena en la presentación de la historia, pero King se lo pasó tan bien escribiendo ese prólogo que decidió escribir parte de la historia él mismo.

 Así, American Vampire nos cuenta la aparición de un nuevo tipo de vampiro para un nuevo mundo. Los rancios vampiros de la tradición europea, con su abolengo lleno de telarañas y carcoma, va ser sustituido por un nuevo tipo de chupasangre más violento, más rápido, más fuerte y con menos debilidades. Un nuevo vampiro para un nuevo mundo. Ahí empieza la historia escrita por King, en el lejano oeste, todavía sin civilizar. Skinner Sweet, un forajido de esos de revolver rápido y lengua afilada se transforma accidentalmente en un tipo de vampiro desconocido. Su historia de violencia y venganza será la que complemente la historia de Pearl Jones, una aspirante a actriz durante la gran depresión de los años veinte que también se verá en vuelta en líos vampíricos.
 Esta original y tremenda historia de terror y sangre tiene a los lápices a uno de los jóvenes más prometedores de las industria, Rafael Alburquerque, que ya ha trabajado en Superman/Batman y Robin (entre otras series) para DC. Su trabajo, dinámico y personal, está muy documentado en cada una de las dos épocas en las que transcurre la historia y si aporta su grano de originalidad a la nueva concepción de vampiro que se presenta en el cómic.

Cláscios DC: Superman y Wonder Woman. En Homenaje a Gene Colan.

 The Phantom Zone (1982), donde Superman se ve las caras con el General Zod, fue una de las primeras miniseries de la historia del cómic y también uno de los primeros trabajos que realizaron para DC Comics Steve Gerber y Gene Colan. Precisamente, Planeta DeAgostini rinde homenaje a este último con un volumen que también incluye el grueso de su etapa en Wonder Woman (1982-1983), donde, con guiones de Roy Thomas y Dan Mishkin, la princesa de las amazonas tuvo que enfrentarse con enemigos como el temible Doctor Psico.

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Que Colan es un genio lo sabe todo el mundo. Y que sus mejores trabajos se realizaron fuera de DC, también. Ya con ver la mala composición de la portada uno puede hacerse a la idea que la edición de este tomo de clásico de DC ha sido, por lo menos, apresurada.
Rendir homenaje a un maestro es siempre premotivo de alegría, especialmente cuando nos encontramos con una edición tan cuidada como ésta (a pesar del terrible diseño de la portada). Además leer estos clásicos siempre viene es una experiencia agradable. Ala edición de este magnífico tomo va a hacer feliz a muchos coleccionistas, aunque no llegará a nuevos y jóvenes lectores (ni por su contenido ni por su elevado precio). Es una lástima que el trabajo que se reúne no sea al más brillante de este genio que es Gene Colan. El dinamismo, la épicas y la grandeza, el arte, la inspiración, la maravilla del trabajo de Colan queda ya atrás en su carrera cuando el genio, con problemas de salud, tomaba los lápices de estos dos personajes.
El cuidado trabajo realizado en Marvel parece torpe y muy pobre en los títulos de DC. Tal vez tendría más sentido que un tomo de homenaje a Gene Colan reuniera su mejor material (señores de Panini, eso va por ustedes) pero a Planeta le honra el detalle de acordarse de los maestros que han hecho grande este género. Así pues, una edición loable que contentará a lso amantes de lso clásico. Una muy buena iniciativa de Planeta que ha hecho su mejor esfuerzo con lo que tenían a mano.

Brave and the Bold de J. Michael Straczynski


J. Michael Straczynski, afamado guionista conocido por su trabajo en televisión y por su innovadora aproximación a personajes de cómic ya clásicos, se une a nuestro compatriota Jesús Saiz para contemplar el Universo DC bajo un nuevo prisma: un lugar donde hasta los excluidos pueden devenir héroes y donde los héroes de siempre –de aspecto imponente gracias a los pinceles de Saiz– libran sus más duras batallas lejos de la mirada agradecida de sus conciudadanos, en el fondo del océano, en una guerra que tiempo atrás se ganó, en un planeta totalmente yermo o bailando un último baile.


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No sé si la popularidad de Straczynski o la de Saiz justifican la edición de este tomo. Es cierto que el guionista con el nombre más difícil de escribir del mundo e la viñeta es un profesional con estupendos trabajos, pero también es cierto que estos número no son parte de esa distinguida selección. The Brave and the Bold es una serie que recoge historias de distintos personajes que comparten una aventura en unas pocas páginas. No se pude decir que de esas páginas, y durante todos los años que ha existido la cabecera, muchas grandes saliesen muchas grandes historias. Este tomo no es una excepción a esa tónica.
No esperaba encontrarme ninguna maravilla ni giro de tuerca al género, pero tampoco esperaba encontrar ese tipo de historias que me hicieran pensar en dinero perdido. La verdad es que son historias pobres, endebles, previsibles, y lo peor de todo, con moralina. Algunas veces, el tono infantil y moralista lleva al sonrojo. Incluso para ser una de las cabeceras de segunda (o tercera) de DC.
Uno de esos ejemplos es una historia de Flash en la que viaja a la Segunda Guerra Mundial y descubre que las guerras son crueles y salvajes. Inmerso en la batalla, se ve obligado a tomar medidas drásticas contra los solado alemanes. “Esto no es un juego y no vale con desarmar a tus enemigos, esto es una guerra”, decide Flash en un momento de giro argumental. Y como con el uniforme de Flash su código moral le impide matar, decide cambiarlo por el de un soldado (fallecido) del ejército americano. Ahora sí, como soldado de mi país ya puedo matar. Si no es para echarse las manos a la cabeza, que venga Straczynski y que lo vea.
No todo en este tomo merece ir directo a la hoguera: existe una aventura que reúne a Aquaman y a Etrigan (tristeza de personajes) y los mezcla con la mitología Lovcraftiana que hará las delicias de aquellos fans de los innombrable y primigenio.

Cierra el tomo la joya de la corona, un relato con Wonder Woman, Zatanna y Bárbara Gordon durante la noche anterior a los acontecimiento de “La Broma Asesina”. Esa sola historia justifica la compra del tomo.
También el trabajo de Jesús Saiz es destacable, muy por encima de lo que estamos acostumbrados a ver en DC, incluso en sus series más punteras. Es un trabajo sólido y de calidad, aunque se pueda echar en falta algo de personalidad. O mejor dicho, que en unas viñetas nos recuerde las personalidad de un dibujante (Carlos Pacheco, sin ir más lejos) mientras que en la viñeta de al lado nos recuerda a otro.
En general, un libro prescindible, sólo apto para curiosos y completistas.
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